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¿Es profesional la gestión de la cantera del Real Madrid?
 
Home Entrevistas J. Caparrós: “Deseo acabar mi carrera en el fútbol base”
J. Caparrós: “Deseo acabar mi carrera en el fútbol base” PDF Imprimir E-mail
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Escrito por www.jugadoresdefutbol.es   
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Metódico, disciplinado y táctico. Joaquín Caparrós cree fervientemente en el grupo y conoce a la perfección a sus jugadores. El utrerano nos ha hablado de su pasado como futbolista y de su presente como entrenador. Ha querido desvelar cuál es su método de trabajo, sus ilusiones y nos ha enseñado algunas claves que se necesitan para poder llegar a ser un gran futbolista. Pese a su orígen andaluz, apuesta por el modelo de fútbol que se practica en la cantera del Athletic.

Quiero que me hable de cómo empezó su etapa cómo futbolista… Empecé jugando desde muy pequeño con 10 años en el equipo del colegio de la Trinidad de Sevilla. De ahí pasé a jugar en los infantiles del Sevilla. Más tarde, por cuestiones de trabajo, a mi padre lo trasladan a Madrid, y una vez allí jugué en los Salesianos y con 14 años fiché por el Plus Ultra (segundo equipo del Real Madrid, actualmente Castilla). Después pasé a jugar en el Castilla juvenil, luego en el Chamartín y finalmente llego al Castilla. Tras jugar en el Castilla, el Madrid me cede al Pegaso y, posteriormente al Leganés.

¿Quién le inculcó este deporte? Mi padre, sin duda. Mi padre era un gran aficionado del Sevilla y desde pequeño siempre me ha llevado todos los domingos al Ramón Sánchez Pizjuán. En ese momento dentro de mí ya había algo de entrenador sobre todo cuando llegaba de los partidos y me iba con los chavales de mi pandilla a enseñarle las jugadas que yo ya había visto en el campo. Ahí fue cuando empecé a coquetear con las tácticas.

Una vez en Madrid, el Plus Ultra se fija en usted… Sí, el Plus Ultra era un club muy importante de Madrid. En él estuvo Luis Aragonés y también Miguel Muñoz como entrenador. Es un equipo muy querido en Madrid hasta que quedó sustituido por el Castilla en 1972. En ese momento todos los jugadores del Plus Ultra pasan al Castilla.

¿Cómo fue su experiencia siendo jugador del Plus Utra y luego del Castilla? En el Plus Ultra me sentí muy bien. Era un club que cuidaba mucho el fútbol base y que cuidaba muy bien a todos sus jugadores. En ese momento había un tal Gil, que era el que coordinaba todo el fútbol base a la perfección. Luego fui al Real Madrid Castilla donde conocí a dos personas que marcaron mi carrera: Miguel Malvo y Luis Molowny. Ambos eran los encargados de llevar la cantera y en ese sentido eran pioneros en la forma de cuidar, formar y educar, ya no solo deportivamente, sino también humanamente. Con muchos compañeros con los que he hablado hemos coincidido que el Real Madrid marca en la forma de concebir la cantera y la formación de la gente que estábamos allí. Por ejemplo, recuerdo algunas veces cuando en el mes de julio, el club seleccionaba algunos jugadores para llevarlos a un pueblecito de A Coruña, que se llamaba Cedeira, y allí jugábamos partidos y entrenábamos y lo pasábamos muy bien. Estas fueron experiencias que te marcan de cara a tu futuro.

Durante su paso por el Madrid, además de los mencionados, ¿a quiénes conociste? En aquella época yo tuve de entrenador a Manolo Sanchos y a Juan Santiesteban. Como jugador estuve con San José, Enrique Madaleno, Castañeda, Casuco, García Cortés, Diezma, entre muchos otros.

Por aquella época, ¿cómo concebías el fútbol? En ese momento ya empezó a brotar mi vena de entrenador fijándome en cómo se realizaban las sesiones de entrenamiento. Recuerdo que cuando tenía unos 17 años llegó a la Liga Española Miljan Miljanic. Revolucionó los entrenamientos y trajo por primera vez la figura del preparador físico a un club español. En aquella época ya empezaba yo a tomar nota y a ver los entrenamientos. De hecho aún conservo muchos de esos apuntes.

Además de Miljanic, ¿tuvo en sus inicios otros referentes? Anteriormente a Miljanic ya había seguido los entrenamientos de un entrenador que tuvo el Sevilla que se llamaba Max Merkel. Este entrenador austriaco cogió al Sevilla recién ascendido y lo dejó tercero.

¿Cómo es que dejó de ser futbolista con tan sólo 27 años? Cuando jugaba en el Conquense, mi último equipo como futbolista, empiezo a trabajar por cuestiones personales y dejo a un lado mi carrera como futbolista. Al mismo tiempo recibí una oportunidad del segundo equipo más importante de Cuenca en la época, que se llamaba el San José Obrero. En ese momento el entrenador de ese equipo tuvo que dejar el equipo en las primeras jornadas. El presidente me ofreció la posibilidad de entrenar al equipo y le dije que sí. Esta fue la oportunidad perfecta para empezar en este mundo y ejercer los cursos de entrenador que yo había cursado en aquella época. Así paso de ser un Domingo jugador y al siguiente domingo ejercer como entrenador. Recuerdo que tuve que cambiar drásticamente mi rol y fue una experiencia bastante buena.

En Cuenca imagino que tendrá buenos amigos; ahí usted fue jugador y luego entrenador Muchos, en Cuenca me he tirado muchísimos años. En Cuenca me he tirado 19 años. Allí he estado como director de la escuela de fútbol de Cuenca y he trabajado durante 10 años paralelamente que fuera jugador y entrenador de fútbol. Lógicamente el sueldo que tenía en un equipo preferente hacía que tuviera que trabajar.

¿Qué le aportó su experiencia como jugador en el trato y la gestión de sus jugadores? Aporta mucho, lo que pasa que era otra época. El conocer el vestuario, el mundo del fútbol interno, entre otras cosas. Cuando haces los cursos sabes que cada persona tiene una forma de ser y hay que ir moldeando una forma de entrenar. En este mundo también hay que ser un poco autodidacta y, a veces, ir más allá de la información o los conocimientos que hayas podido adquirir. Al mismo tiempo que iba aprobando los niveles de entrenador, empezaba a invertir mucho tiempo en viajar a los campo de fútbol para conocer la forma de entrenar de cada equipo. Empiezas a recorrer por todas las ciudades: Madrid, Barcelona, también por Albacete que por aquella época al equipo lo estaba entrenando de una forma magistral, Benito Floro. Además fue junto a Carcelén y Ginés algunos de los profesores que yo tenía en mis cursos de entrenador. 

¿Sus hijos juegan al fútbol? ¿Les ha inculcado este deporte? ¿Qué cree que aporta el fútbol a la formación de los chavales? No, ellos trabajan en el mundo del deporte, pero se dedican al mantenimiento de campos de golf. Sí, se los inculqué. Ellos son buenos aficionados al fútbol, pero decidieron tirar por otro lado.


Trayectoria como entrenador

Cuando pasó de la noche a la mañana a ser entrenador, ¿no se sintió un poco frustrado al no conseguir llegar a ser futbolista? Yo a nivel personal tuve que dejarlo porque tuve que casarme muy pronto. Pero frustrado no estaba. Es verdad que el 95% de todos los futbolistas del juvenil del Real Madrid acabaron jugando en el Primera División, pero pienso que cada uno tuvo un camino, y yo he tenido claro que a mi lo que me gustaba era entrenar. Para eso he trabajado y sigo trabajando para hacerlo lo mejor posible en mi profesión. Un entrenador al principio debe recopilar mucha información para luego irla poniendo en orden e ir poniendo en marcha un método de trabajo unido a la personalidad y el carácter de cada uno.

¿De qué entrenador ha aprendido más? He aprendido de todos, pero sobre todo de Benito Floro que fue un entrenador muy vanguardista en aquella época. El nivel de exigencia de un alumno te lo da el profesorado y aquel momento el nivel de la escuela de entrenadores de Albacete era esplendida. Este nivel en el profesorado hizo que me fuera despertando y darte cuenta de muchas cosas. Después he visto a Beenhakker, a Ortiz, entre muchos otros. También he leído mucho, he preguntado, me he informado. Yo siempre he dicho que para ser entrenador de fútbol tiene que gustarte y lo tiene que ser por vocación. Si lo eres, y no te gusta, te va a faltar ese componente de compromiso, de implicación y de desfrute de lo que esta haciendo. Si no tienes vocación no disfruta de lo que haces.

Hablando de la formación de los entrenadores españoles ¿Qué echa en falta el modelo español en cuanto a la forma de entrenar? Creo que pocas cosas. La formación es muy buena y a las pruebas me remito. Además, en Andalucía también creo que son seis los entrenadores que están en Primera División. Yo puedo hablar de la formación en Andalucía y Castilla la Mancha, y pienso que es muy buena y donde el profesorado tiene un nivel importante. También hay una cosa importante, y es que la mayoría de los entrenadores de Primera siempre estamos en una buena predisposición para realizar charlas o conferencias y trasmitir nuestra experiencia.

¿Hay algún entrenador nacional o extranjero con el que se identifique mejor? Pienso que en concreto no hay ninguno. De todos ellos tenemos algo, vamos recogiendo lo que nos parece más interesante de cada uno y luego vamos dando forma a nuestro método de trabajo. El fútbol hay denominador común. En España siempre tendemos a poner etiquetas, sobre todo la gente que viene y que no tiene aún un nombre. Yo puedo presumir de haber entrenado en todas las categorías, desde las categorías infantiles hasta la Primera División y para mi eso es una satisfacción. Por otro lado es difícil saber quien es el mejor entrenador; si Schuster por ser el primero de la clasificación, o pensar que un entrenador de Segunda División es peor que todos los de Primera por el hecho de entrenar en una categoría inferior. Todo eso es muy relativo.

¿Cuál sería su máxima aspiración como entrenador, quizá entrenar al combinado español? No, mi máxima ilusión es acabar mi carrera en el fútbol base. Nunca se me caerían los anillos si algún día con la experiencia que he adquirido durante mi carrera entrenara a un equipo menor. Me gustaría entrenar a la gente que está saliendo y creo que puedo aportar cosas positivas. Si por el contrario, llego entrenar algún día a la selección, pues llegaría y no pasaría nada. A mi lo que me gusta es entrenar, y para mi esa es la forma más sana de divertirse y disfruto cada vez que lo hago. Estar en la elite tiene un aspecto negativo. El interés mediático del fútbol provoca que no se valore el trabajo y que se desvíe la atención a otro tipo de cosas.


Reflexión sobre el fútbol

Hace ya más de 25 años que usted no es jugador de fútbol ¿Cómo cree que ha evolucionado la figura del entrenador y del fútbol en general en todo este tiempo? El entrenador era antes un concepto individual. El entrenador tenía que hacer varias funciones a la vez: de preparador físico, entrenador de porteros, de masajista... Cuando yo empecé en el fútbol muchas veces eran los propios jugadores los que hacían de masajistas. Actualmente en el fútbol cada vez hay más especialistas, más preparadores físicos, médicos, encargados de campo… Ahora el fútbol es colectividad en el amplio sentido de la palabra, no sólo en el juego, sino en el grupo en sí. Ahora el entrenador es el que hace de gestor de todo ese grupo de personas. Eso ha sido un cambio tremendo.
En cuanto al fútbol, ahora ya se dan por hecho muchas cosas en un equipo. La organización del equipo y la preparación física ya se da por hecho. Es como cuando una persona va a un restaurante ya da por hecho que la calidad y el servicio va a ser óptimo. En el fútbol pasa lo mismo, aunque todo esto ha cambiado desde hace unos 10 años, no más.

¿Hasta que punto el fútbol es importante en su vida? Para mi el fútbol es todo. Es mi profesión, mi hobby y todo mi entorno. Además yo reconozco que he arrastrado a mucha gente. Cuando juega mi equipo, además también juega mi familia y todos están pendientes de lo que pasa.

¿Qué le hubiera gustado ser más: futbolista de primer nivel o entrenador? Si me hubieran dado la posibilidad de elegir habría decidido ser entrenador porque va más con mi forma de ser. Siempre he tratado hacer las cosas lo mejor que he podido y recopilar el mayor número de información posible. Siempre he ido paso a paso y nunca me he planteado el objetivo de ser entrenador de Primera División. Mi único objetivo siempre ha sido formarme, prepararme e ir con la máxima ilusión a cada entrenamiento.

¿En qué sentido el fútbol ayuda en la formación y educación de los chavales? En un sentido muy amplio. Los clubes, además de la lógica formación deportiva, realizan una formación personal. Lógicamente los clubes se fijan más en la formación deportiva porque los clubes son fábricas de futbolistas, pero también es importante que un chaval tenga la cabeza centrada y tenga conocimientos fuera de los terrenos de juego. El fútbol te ayuda a potenciar una serie de valores que luego van a servir en la vida real.
¿Qué consejo se atrevería a dedicar a los chavales que están luchando por llegar a ser algún día jugadores profesionales? El futbolista lo que tiene que hacer es disfrutar, y si tiene afición se va a sacrificar. En las edades tempranas también cuesta sacrificarse, ya que cuando sus amigos pueden salir a divertirse, el chaval no puede salir porque tiene al día siguiente entrenamiento o partido.  El que es constante, si tiene talento y una pizca se suerte terminan llegando.

¿Y a los padres? Animarles a que ayuden a sus hijos y se sacrifiquen por él. Hay que advertir también a los padres que si su hijo no es buen estudiante, no deberían castigarles sin que pueda practicar el fútbol. Con esas edades es tan importante la formación deportiva como la formación académica. Si le castigas en su formación deportiva, estas perjudicando una parte esencial de su formación.

¿De qué cree que adolece el futbolista español? Pues de pocas cosas. Antes se decía que el aspecto físico estaba muy por debajo de equipos alemanes, ingleses o italianos, pero ahora en ese aspecto estamos a su nivel. Quizás lo que al futbolista español le cuesta asimilar es el nivel mediático que pueda llegar a tener. Actualmente, un futbolista que tenga condiciones tiene mucha gente alrededor. Esto le distrae dejando a un lado otro tipo de valores. Muchos de estos jugadores son ídolos de barro y están cogidos con alfileres. A gran parte de ellos en el momento que llega un fracaso no saben reaccionar para darle la vuelta a la situación. No sólo basta tener talento, sino también equilibrar el aspecto mental con las condiciones futbolísticas que pueda llegar a tener un jugador.

Desde que usted llegó al Athletic, ¿cómo se ha sentido? Muy contento. Es una entidad con concepto de club muy bien estructurado y un grande en el fútbol español. Lógicamente le he dado mucha importancia por tener un gran trabajo de cantera y un contacto directo con todos ellos.

¿Cómo se gestiona una cantera tan importante como la de Lezama? Ellos ya tienen aquí mucha experiencia. Son más de 100 años de historia que les hace tener una forma de trabajar. Aquí se le da mucha importancia al canterano que llega, y todo el mundo se implica, desde el primer entrenador para que les motive y les ayude hasta los utilleros.

El Athletic continúa con la política de trabajar únicamente con Navarros, riojanos o Vascos ¿cree que ese modelo se pueda que mantener o cree que tendrá que cambiar en un futuro? No se si se podrá mantener. Siempre he dicho que hay que hacerse fuerte en Lezama. Si existen buenos técnicos en la formación y en la captación de futuras estrellas, el Athletic se verá beneficiado. Así, este modelo de trabajar seguirá funcionando. Lezama seguirá adelante siempre y cuando sea pionero en la formación de sus futbolistas.

¿Realmente se siente identificado con el modelo que tiene el Athletic de hacer fútbol? Claro, lo que pasa que es impensable que la plantilla del Real Madrid o Barcelona estuviera plagada de jugadores de Madrid o de Cataluña. De todas formas por muchos Ronaldinhos o Zidanes que puedan llegan, la gente se sentirá identificada por los Guti, Raúl, Casillas, Xabi o Iniesta; la gente de la casa.

¿Cuál cree que es el motivo por el que el Athletic en estos últimos 20 años no sea aquel equipo ganador de principios de los 80? Porque el fútbol ha cambiado mucho en ese sentido. La llegada de la “Ley Bosman” favoreció a muchos esquipos, pero otros salieron perjudicados, como es el caso del Athletic. Por lo tanto, los demás equipos pueden reforzarse mejor y el Athletic tiene que esperar a que salgan futbolistas de su cantera.

¿Qué modelo de fútbol base se acerca más a su ideal como entrenador? El que tiene Lezama o el que tiene el Sevilla. Son equipos que trabajan muy bien y que tienen grandes responsables. Estos equipos insisten en sus entrenadores de cantera y saben distribuirlos correctamente por las diferentes categorías del club. Creo que hay entrenadores de Primera División que no servirían para entrenar a equipos de fútbol base, e igualmente que entrenadores de fútbol base les costaría llevar a un equipo de Primera División.

¿Qué jugadores españoles son los que más le gustan? Sergio Ramos y Puyol por su concepto defensivo y por su carácter. Me gusta también Xabi o  Iniesta por su visión; Villa, por su capacidad goleadora y Jesús Navas por su capacidad de desborde. Me gustan muchos.

 
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