| María Luisa Villa, la mujer de negro |
|
|
|
| Escrito por Jorge Montero |
Si ya es difícil ser futbolista siendo mujer, imagínense lo que debe soportar ejerciendo de árbitro. Este es el caso de María Luisa Villa, la primera mujer que se había ganado el derecho de actuar en Primera como asistente. Nos ha desvelado el porqué no ha pudo debutar en Primera División como tenía previsto. Por otro lado, nos ha hablado de cómo ve el arbitraje en las categorías no profesionales y de cómo la figura de la mujer árbitro va ganándose el respeto en el mundo del fútbol.
¿Quién le inculcó esto de ser árbitro? Yo entrenaba a niños pequeños en una liga local en el pueblo donde yo crecí (Puebla de San Rodrigo). Entonces escuche que necesitaban árbitros y empecé a arbitrar los partidos. Más tarde con 23 años fue cuando me federé. Sus compañeros, ¿le veían al principio como un bicho raro? Por lo menos a mi no me hicieron sentir así. No se si ellos lo pensarían, pero siempre me han hecho sentir muy respaldada. Si alguien le afirmara que “el fútbol es cosa de hombres”, ¿usted qué le respondería? Yo he intentado demostrar que no. En un campo está claro que no, ya que una mujer puede estar igual de capacitada que un hombre. Físicamente es donde a nosotras nos cuesta más, aunque las pruebas son accesibles. Otra cosa es que yo durante esta temporada haya tenido problemas con lesiones y no haya podido estar a la altura. Pero las pruebas que he tenido este año en Primera División son las mismas que cuando estuve la temporada pasada en Segunda. ¿Qué es lo que más detesta del fútbol? Lo que más detesto es lo que me ha pasado a mí y a otros tantos deportistas. Haces una entrega total de tu tiempo y de tu trabajo y luego cuando tienes que ir a demostrar tus cualidades en unas pistas durante un día determinado no te salen las cosas como esperabas. Muchas veces es por una lesión y otras porque no tienes un buen día. Lo peor es que no tienes otro día para poder intentarlo. Lo que considero mas injusto es que el trabajo de todo un año es muy difícil valorarlo en un solo día. ¿Cuál ha sido su trayectoria? Hace 12 años me federé y mi evolución ha sido la que puede llevar cualquier otro árbitro normal. Al principio estuve dos años arbitrando y después de este tiempo me pasé al cuerpo específico de asistentes y de ahí fui pasando por todas las categorías (siempre en categoría masculina). Primero estuve en las regionales, después pase por tres años en Tercera División, después estuve un año en 2ª B y luego tres años en Segunda hasta que conseguí el ascenso a Primera División con mi compañero Ontanaya López-Astilleros. La temporada que viene descenderé a 2ªB. Espero que solamente sea un año otra vez y que pronto pueda volver a Segunda. ¿No le atrae más el fútbol femenino? La verdad es que no. He pitado partidos femeninos a nivel internacional. Merece la pena cuando son competiciones importantes como el Campeonato del Mundo o las Olimpiadas, donde el nivel es un poquito más alto. Si no es así, prefiero quedar en categoría masculina, donde el juego totalmente distinto y hay mayor nivel. ¿Por qué decidió ser árbitro asistente o juez de línea? Sí, como he comentado estuve al principio dos años arbitrando partidos, pero luego ya me pasé a ser árbitro asistente ya que una de mis pasiones en este deporte es el fuera de juego. De esta manera pedí el cambio al cuerpo de asistentes. ¿Cuáles son las claves para que una mujer árbitro se haga respetar en los terrenos de juego? Puesto hay ninguna clave, sólo la de tratar de hacer bien tu trabajo. La seriedad que tengas aunque eso no quiere decir que tengas que dejar de ser dialogante con los jugadores. Lo importante es que ellos vean y valoren nuestro trabajo. Al final si los partidos te van saliendo bien, el respeto es mayor. Durante su carrera, ¿algún jugador, entrenador o directivo ha puesto en duda su profesionalidad por el hecho de ser mujer? Me llama mucho la atención que cuando finaliza un partido, escuchas comentarios del tipo “oye, pues lo haces muy bien, nos has sorprendido” (entre risas). Es como si la gente pensara que lo ibas a hacer mal por el hecho de ser chica. Es verdad que durante los tres años que he estado en Segunda División, los jugadores y entrenadores ya te van conociendo y valoran el trabajo. Es cierto que en la categoría de plata me han salido muy buenos partidos y nunca he tenido ningún problema salvo el primer partido, en mi debut en el que un jugador dijo que las mujeres no éramos válidas para la Liga profesional. Exceptuando eso, durante estos tres años que he estado en Segunda División he pasado totalmente desapercibida. Ante esas críticas, ¿cómo se enfrenta? Pues con una indiferencia total. No merece la pena. Yo se que estoy trabajando, que los partidos me están saliendo bien y no debo preocuparme por nada más. Además Sánchez Armiño me ha dicho que tengo las puertas abiertas para volver a subir de nuevo a la Segunda División. ¿Cuál es la receta para convertirse en un gran árbitro? Ser muy humilde y a trabajar mucho en el trato a los jugadores para saber como tienes que dirigirte a ellos. Muchas veces tienes que ver la acción y la intención del jugador para anticiparte a las jugadas. También como asistente debes estar físicamente muy bien preparada para estar siempre en línea. Si estás en línea con el jugador el porcentaje de aciertos es casi del cien por cien.
Los padres y educadores se quejan actualmente de las dificultades que tienen los jóvenes para aceptar la autoridad y unas normas ¿Qué papel tiene el deporte y en concreto, el fútbol en la formación de los chavales? A veces en las charlas que suelo dar a chavales de la ESO, trato de hacerles ver que el árbitro no es un bicho raro que está molestando, sino que es un juez es una figura que trata de tomar una decisión en concreta cuando dos jugadores no se ponen de acuerdo. También pienso que esa labor es más propia de los educadores que de los entrenadores, ya que a esas edades hay que educarles en el deporte. ¿Qué piensa su familia de que sea árbitro? Ellos están muy felices. Al principio les extrañaba, pero como ellos veían que yo estaba muy contenta y que además iba subiendo de categoría se lo han tomado muy bien. Siempre han sido un apoyo para mí el tenerles ahí. Hablando de este tema... el año pasado le seleccionaron para ser la primera mujer árbitro asistente de Primera División, ¿qué pasó que finalmente no debutó? El Comité de Árbitros obliga a realizar unas pruebas físicas que tenemos que aprobar tres veces al año (durante el verano, en noviembre y en febrero). El reglamento dice que si no superas estas pruebas desciendes automáticamente al fútbol base. Yo en el mes de agosto tuve problemas físicos. Después de volver del Mundial de China estuve casi un mes y medio sin entrenar y esto hizo que mi nivel físico bajara mucho. Cuando llegué a España tuve que realizar las pruebas de verano y no conseguí la marca mínima en velocidad. El Comité de Árbitros en vez de descenderme al fútbol base, sólo me bajó a 2ªB debido a mi categoría como árbitro internacional. ¿Qué pasó con esas pruebas? Todo esto se agravó cuando para esta temporada las marcas bajaron y eso dificultó aún más la tarea de superarlas. ¿Por qué cree que bajaron las marcas? Porque la Liga Española se va poniendo cada vez más exigente y también cada vez exigen más a los árbitros. ¿Y no se le ha pasado alguna vez por la cabeza que en el fondo haya algún tipo de conspiración contra usted y contra todas las mujeres que quieran ser árbitro? No ya que todo esto no va contra mi, sino que va también contra todos lo árbitros. El problema es de la mujer, a lo mejor un compañero necesita entrenar cuatro días a la semana y yo necesito entrenar siete. A lo mejor un hombre cuando no tiene un día bueno, sufre al pasar las pruebas, pero las pasa; en cambio una mujer cuando sufre, lo más probable es que no llegue a las supere. ¿Cómo se sentiste cuando le dijeron la noticia? Fue una decepción muy grande porque ves que son muchos años de trabajo y ves que algo que has conseguido por méritos propios se te escapa. Ya tampoco quiero buscar culpables, sólo quiero saber en lo que he fallado para no volver a caer en el error. De todas formas yo voy a seguir entrenando ya que es lo que más me gusta. Después de la noticia, ¿no se has venido abajo? Claro, la desmotivación ha sido grandísima. Yo en un principio dije que no iba a seguir, pero ha habido amigos y preparadores físicos que me han animado a seguir. Esto es lo que me ha hecho seguir en adelante. ¿Cree que es una decisión machista? ¿Considera justa la decisión de la federación? ¿No le da rabia todo lo sucedido? Te diría que lo ideal hubiera sido que hubiera pasado pruebas específicas para una mujer. A mi no me vale que me digan “es que en un campo tienes que correr igual”. Ningún policía o bombero tienen que correr igual ya que en estos casos las pruebas son distintas. Tampoco soy quien para decir que a mi me pongan unas pruebas especiales. Lo que es cierto es que si yo hubiera tenido un año constante yo habría pasado las pruebas. No voy a ser yo la que se ponga a buscar culpables. Acepto la decisión, pero la considero injusta ya que yo he trabajo mucho y no he conseguido frutos. Si estuviera delante del presidente del Comité Técnico de Árbitros, Victoriano Sánchez Armiño, ¿qué le dirías? Ya he hablado con él. Primero le he pedido disculpas porque ellos habían apostado por mí y finalmente no demostrado estar bien, y segundo le he dicho que voy a seguir trabajando para volver a llegar a la elite. Lo único que le he pedido es que pueda seguir teniendo las mismas oportunidades que cualquier otro compañero. ¿Cómo se tomó la decisión su compañero Francisco Ontanaya? Pues para él ha sido también un palo muy gordo. Me ha dado ánimos y me ha dicho que si esto es lo que me gusta que no lo deje. ¿Se ves dentro de unos años en Primera? No me lo voy a plantear. Nunca me he planteado un objetivo que no fuera más allá de la siguiente categoría y siempre me ha ido bien. Así que este año, mi objetivo es actuar bien en 2ªB y subir a Segunda. Después de esta decepción, ¿a qué está dedicando este tiempo? Mi objetivo ahora es seguir trabajando para poder ser seleccionada para los juegos olímpicos de este verano. Si voy a Pekín estos serían mis segundos juegos después de una experiencia increíble que viví en Atenas 2004. Ahí en categoría femenina me puedo considerar una de las árbitros mejor preparadas ya que los tiempos que exigen son “pan comido”. Además de árbitro, ¿Tiene alguna otra profesión? Terminé este año Educación Física y ahora tengo tres meses de trabajo en un colegio. Me gustaría seguir estudiando y formándome como profesional en mi campo. |





¿Cómo podría explicarle a un chico de 14 años la importancia de la figura del árbitro asistente? Soy de las que pienso que esa tarea se la tiene que inculcar el monitor o el educador del equipo. Dentro del campo, si un jugador nos insulta, nunca debemos ponernos a su misma altura. Siempre hay que tratar de ser dialogante para hacerles ver que con la protesta o el insulto no van a conseguir cambiar una decisión. Con estas edades hay mucho que dialogar ya que muchas de las reglas del juego aún no las sabes, así que entre todos debemos enseñárselas. A veces, incluso, en categoría cadete o infantil, paro mucho el juego para explicarles las reglas.