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¿Es profesional la gestión de la cantera del Real Madrid?
 
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Escrito por www.jugadoresdefutbol.es   
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José Luis Mendilibar no está lejos de convertirse en una institución deportiva en la capital Leonesa. Su afán de superación ha propiciado que el Valladolid haya asentado los pilares en la Primera División. Tras conseguir mantener al equipo en la élite, éste año ha logrado mejorar el equipo, pese a perder jugadores importantes como Llorente o Sisi. Además, el técnico nos ha hablado de su pasado como entrenador además de reflexionar sobre el fútbol de cantera y juventud.

Hábleme de cómo empezó su etapa como futbolista. Empecé como todos los críos jugando en la calle con los amigos en mi pueblo, Zaldíbar (Vizcaya). Con 14 años comencé jugando en el infantil del Durango, un pueblo vecino al mío, ya que en Zaldíbar no había equipos federados. En el Durango estuve hasta mi etapa como juvenil hasta que me fui al filial del Athletic de Bilbao, el B. Luego estuve tres años en el Logroñés (dos años en Segunda B y el conseguimos ascender a Segunda A).

¿Tuvo algún antecedente familiar? La verdad es que no. En mi familia no había nadie que practicara el fútbol. Mi afición era innata ya que desde pequeño siempre me gustaba bajar al bar a ver los partidos porque en mi casa no teníamos televisor. Desde que era pequeño no sé porqué, pero la pelota y el fútbol era lo que más me gustaba.

¿Cómo era José Luis Mendilíbar con 18 años en las categorías inferiores del Bilbao? Era una persona muy tímida y muy cortadita. Yo no creía en mí mismo. Yo tenía buenas condiciones para jugar al fútbol, pero el problema estaba en mí mismo, que no creía en mis condiciones. Pensaba que los demás eran mejores que yo. No me imponía con el resto de jugadores. Quizás por eso no llegue a jugar nunca en Primera División.

¿A quién conoció por aquel entonces? Yo estuve desde 1979 hasta 1981. Al año siguiente fue cuando el Athletic fue campeón de Liga y Copa. Yo coincidí con mucha gente conocida, desde Txetxu Gallego y Luis de la Fuente o Noriega, pero siempre en el filial. También a los Salinas (Patxi y Julio), que fueron también campeones con el Athletic durante dos temporadas consecutivas.

Entonces, no llegó a jugar en Primera División. Es la espinita clavada que me ha quedado ahí. De joven tenía una gran ilusión de jugar en Primera, pero al final no llegué a conseguirlo. Yo tenía muchas ganas de jugar en el Athletic y pensaba que en algún momento podría jugar en el primer equipo. Tenía muchos pajaritos en la cabeza y yo soñaba demasiado. Pensaba que podría llegar, pero al final no pudo ser. Cuando salí de allí con 21 años ya pensé de otra manera, empecé a madurar y a olvidarme de sueños y centrarme en la realidad.

¿Cuando se fue del Athletic se dio cuenta que como jugador no iba a llegar a la elite? Sí, quizás. Con esa edad me fui al Logroñés y ascendimos a Segunda. En ese momento tenía 23 años. En la temporada siguiente me fui al Sestao donde estuve varias temporadas en Segunda. La verdad es que formamos un gran equipo y en una de esas temporadas estuvimos apunto de ascender con Jabo Irureta de entrenador. Pero quizás mi mayor oportunidad de llegar a la élite fue cuando el Deportivo de la Coruña de Arsenio Iglesias quiso ficharme cuando estaba en Segunda. Al final el fichaje no se produjo y me quedé en Sestao. En la temporada siguiente el Depor subió a Primera convirtiéndose en el “Super Depor”. Yo desperdicié mi oportunidad.

¿Qué le aportó su experiencia como jugador en el trato y la gestión de sus jugadores? Mucho. Sobre todo el conocer a jugadores con la misma personalidad que yo para ayudarles y enseñarles. Yo trato que los jugadores con poca personalidad o con mentalidad floja no se queden en el camino. Hay que tratar de dar oportunidades y de hacerles creer que son jugadores muy buenos, que es lo que son. A lo mejor trato de enseñar a jugadores que quizás para otro entrenador no vale, pero para mi sí. Yo trato de aprovechar y sacar el máximo de mis jugadores.

¿Tiene hijos? ¿Juegan al fútbol? Sí, pero ninguno se ha dedicado al fútbol. El mayor estuvo en un equipo, pero al final lo dejó. Ahora, mi hijo toca el bajo en un grupo de música. A él le gusta más la música que el fútbol. El mediano tuvo una lesión grave y tuvo que dejarlo. Ahora lo que hace es entrenar a chavales pequeños en un equipo. Por último tengo a la pequeñaja que quiere ser jugadora de baloncesto.

Trayectoria como entrenador

Tras su etapa cómo jugador, ¿cómo es que decidió ser entrenador? Yo me saqué el título de entrenador juvenil con 29 años y luego con 30 años me saqué el título oficial de entrenador. En ese momento me salió un equipo para entrenar en Regional Preferente de Vizcaya, el Arratia. Entonces como no sabía lo que hacer (si seguir jugado en un equipo de 2ªB o entrenar), decidí aceptar la oferta. Económicamente estábamos mal, pero era el trampolín para darme a conocer. Era una oportunidad y tenía que aprovecharla. Y pasó que en mi segundo año en el equipo logramos ascender a Tercera y ahí fue cuando el Athletic me fichó para que entrenara a las categorías inferiores, más concretamente a los cadetes. En ese momento empecé a pensar que me podía ganar la vida entrenando, antes ni se me pasó por la cabeza.

Háblame de cómo se sintió entrenando a las categorías inferiores del Athletic. Empecé entrenando al los cadetes y la verdad es que hicimos una buena temporada. En la temporada siguiente me encomendaron entrenar al Basconia en Tercera División. Logramos en mi primer año el ascenso a Segunda B. Al final no pudimos subir ya que el Athletic B no consiguió el ascenso a Segunda. El reglamento nos lo prohibió. Además era el primer año en el que se formó el filial del Athletic y la situación era un poco extraña y rocambolesca. De todas formas esa temporada fue magnífica ya que ganamos la Liga de Tercera División y quedamos primeros en la liguilla de ascenso.

Y después ya sí que llega su llegada al filial del Athletic B Sí, empiezo a entrenar al filial en Segunda B con muchos jugadores de los que antes estaba en el Basconia. Hicimos una buena temporada pese a que tuvimos que ceder a varios jugadores el Éibar. Más que buscar buenas clasificaciones tratábamos de formar buenos jugadores para el Athletic.

¿A qué jugadores conoció mientras entrenabas al filial del Athletic? Con muchos de ellos ya coincidí en el Basconía. Tuve la oportunidad de entrenar a Aranzubía, Luis Prieto, Cuellar o Yeste. Luego en el Bilbao Athletic, estuve con Iraola, Del Horno, Expósito, etc. La verdad es que eran grandes jugadores que a la postre han formado el presente del Athletic.

Tras hacer una gran campaña con el Eíbar llega su gran oportunidad, ¿cómo viviste ese momento? Yo pienso que el gran salto fue cuando me ficha el Lanzarote. En ese momento me fui sin mi familia y fue una cosa que salio casi improvisada. En ese momento el Lanzarote se quedo sin entrenador ya José Uribe dejo Lanzarote y se fue a Las Palmas. Entonces tuvieron que fichar rápidamente a un entrenador y confiaron en mí. Tuve que tomar la decisión de marcharme sólo a Lanzarote ya que era imposible que mi mujer y mis hijos pudieran venir conmigo. Fue un poco precipitado todo y la plantilla ya estaba hecha. La verdad es que salio todo perfecto ya que en mi primer año quedamos terceros y en el segundo quedamos campeones, pero no pudimos ganar en la liguilla. Aún así fue una etapa muy buena.

Y luego llega el Éibar. Sí, en 2004, el Éibar me contrata para entrenar en Segunda y la verdad es que conseguimos realizar una temporada impresionante. Estuvimos durante muchas jornadas en puestos de ascenso, y en la última jornada tuvimos una opción de ascender. Dependía de que ganáramos nosotros y que no ganara el Getafe y el Cádiz. Pero ellos tenían partidos fáciles y no pudimos conseguir el milagro. Aún así, recuero que fue una temporada sensacional en todas las facetas. Además de ese Éibar han salido una buena hornada de jugadores como Moisés del Espanyol, Iraizoz del Athletic, Joseba Llorente, que está conmigo ahora, y también Silva del Valencia que vino cedido a última hora y ahora se ha convertido en uno de los mejores jugadores españoles.

Los directivos del Athletic confiaron en usted y del Éibar pasa a entrenar al Athletic en Primera. Ahí llega el primer ‘chasco’ de su carrera. La verdad es que agradezco sobre todo al presidente, Fernando Lamikiz, la confianza que mostró en mí desde un principio. Yo sé que cuando me echó el que más lo sintió fue él. Para él yo era su apuesta personal de cara al futuro. Íbamos últimos con solo seis puntos en 10 jornadas y era para ponerse nervioso. Al equipo se le veía muy dubitativo. Entonces, yo entendí mi salida y aún sigo conservando mi relación con Lamikiz, incluso somos amigos. Ese Athletic la verdad, es que venía de hacer grandes campañas con Valverde, pero en la temporada que llegué yo hubo cambios, apenas se fichó (sólo el de Expósito del Osasuna) y Del Horno se fue al Chelsea. Todos pensaban que ese año se iba hacer un gran año, pero mis diez jornadas no fueron buenas.  También tuvimos a Urzaiz lesionado y sólo pudimos contar con un solo delantero (Llorente). En ese sentido tuvimos muchos problemas y muchas dudas. De hecho, hasta última hora, el equipo estuvo luchando con Clemente para no descender. Y en los dos últimos años se ha repetido la misma historia, aunque este año el equipo ha fichado todo lo que podía fichar y el equipo ha salido de ese pozo donde estamos ahora ocho o diez equipos, incluido el Valladolid. Estar en el Athletic es complicado porque tienes que convivir con la posibilidad de fichar únicamente en 2 o 3 millones de habitantes, cuando el resto de los equipos pueden fichar en todo el mundo.

Reflexión sobre el fútbol

¿Cómo cree que ha evolucionado el fútbol desde aquella época que la viviste como jugador? En la velocidad. En ese momento el balón iba mucho más despacio de como va ahora. Ahora hay menos espacio para recibir o para encarar al contrario. También, ahora los futbolistas son mucho más fuertes. Ahora hay mucho más futbolista de color que físicamente te dan un plus extra de fuerza. Técnicamente antes había buenos jugadores. Seguramente que esos, entrenado como se hace ahora, estarían al nivel de los futbolistas actuales. De todas formas es difícil comparar los futbolistas de entonces a los de ahora.

¿Qué importancia y qué prioridad tiene el fútbol en su vida? Primero está mi familia (mi mujer y mis hijos) y luego está el fútbol. Es verdad que el fútbol en muchas ocasiones hace que te separes de todo lo que quieres. Te das cuenta que es difícil que tus hijos ya puedan acompañarte a todos los sitios. Ellos ya también tienen su vida y sus estudios. Yo todo lo que he hecho en mi vida ha sido siempre para el fútbol.

¿En qué sentido el fútbol ayuda en la formación y educación de los chavales? El fútbol hace grupo y ayuda a formarse en ciertos valores que en la calle difícilmente pueden experimentar. El fútbol te hace compartir, no ser egoísta y ver las cosas desde un prisma más global y no tan cerrado. Es verdad que en el fútbol puede haber envidia, egoísmo o padres desilusionados con los críos, etc. Yo me acuerdo que cuando yo jugaba de crío al fútbol mis padres no me habrían visto más de cinco veces. Ahora, el que le lleva las maletas, el que compra toda la indumentaria, el que lo lleva y lo trae tantas veces haga falta es el padre. En ese sentido el fútbol ha cambiado mucho y cada vez son más personas las que están implicadas en la formación de los chavales. Quizás en el fútbol base todo se haya profesionalizado hasta niveles extremos.

¿Qué consejo se atrevería a dedicar a los chavales que están luchando por llegar a ser algún día jugadores profesionales? Sobre todo que disfruten con el fútbol y que les guste. También que no se preocupen si Ronaldinho hace una cosa o si Messi hace otra. Lo importante es que jueguen mucho al fútbol y que disfruten del deporte. Creo que ahora hay cada vez menos espacios libres para jugar al fútbol. Los chavales cada vez tienen menos accesibilidad a disfrutar del fútbol. Ahora, como mucho se entrena dos o tres veces por semana, no más. Creo que los chavales deben jugar cerca de sus casas y que no se vuelvan locos al irse a 60 kilómetros de su casa para jugar al fútbol. Para un chaval no hace falta irse lejos para jugar al fútbol.

¿Y a los padres de los chavales? Que dejen tranquilos a los chavales y que no se entrometan en nada. Sólo si al niño le hace falta desplazarse para jugar, que echen el coche y que los lleven. También cuando vayan a ver a sus hijos en los partidos que se pongan lo más lejos posible de ellos, que para eso ya tienen un entrenador. Los padres deben mantenerse al margen y que no hagan de supuestos representantes de los chavales. De esta forma ya que empezaríamos a ‘matar’ futbolísticamente al chaval.

¿Cree que en muchas ocasiones el jugador ha perdido la cabeza con tanta fama y tanto dinero para acabar dejando a un lado otro tipo de valores? Es muy difícil controlar a un chaval que con 20 años ya es un gran futbolista y que está en un gran equipo sabiendo que tiene un montón de medios informativos que quieren halar con el, representantes, directivos, aficionados y publicidad. Es muy difícil controlar al futbolista cuando tiene todo esto a su alrededor. Para el futbolista es difícil saber llevar eso. Hay veces que un futbolista puede hacer un feo al no firmar un autógrafo a un chavalito y ya por eso se le critica. Es posible que antes se haya tirado una hora firmando autógrafos y no por ellos se le puede criticar por ese mal gesto. De todas formas creo que los futbolistas tienen que ser amables siempre y tratar de atender a todo el mundo por igual.

 
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