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Realizamos una visita a la Cárcel de AlhaurÃn de la Torre donde se disputó un partido entre los reclusos y una CofradÃa de Vélez Málaga, que acudieron a la disputa del choque. En la visita hablamos con los presos que nos hablaron de la importancia del fútbol en sus vidas. Aseguran que el fútbol no sólo traspasa fronteras, sino también los barrotes.
Al abrirse la puerta principal de la cárcel de AlhaurÃn de la Torre descubres la escasez de libertad. Las inmensas vallas metálicas, los coches de patrulla de la Guardia Civil, o las innumerables alarmas de las fachadas dan muestra del gran dispositivo de control existente en la zona. Pronto te invade una sensación claustrofóbica difÃcilmente apreciable en la vida real y cotidiana. Una vez dentro del recinto te hacen depositar en consigna toda la documentación y el teléfono móvil, para más adelante rebasar un scanner que detecta cualquier objeto prohibido y que impide el acceso al recinto. Tras dejar en consigna mi cinturón de hebilla de acero, un portón metálico comenzó a deslizarse invitándome a entrar....
Al atravesar los largos pasillos de la cárcel, descubrÃa unas paredes repletas de cuadros realizados por los presos, paisajes de cielos abiertos que por su temática, reflejaban la ausencia de libertad. Recorriendo las entrañas de la cárcel te formulas muchos planteamientos y preguntas. La curiosidad e ilusión de un principio, contrasta con una sensación de inquietud e incomodidad. Olvido mi lógico desconcierto para centrarme en el motivo de mi visita: un partido de fútbol entre una selección de jugadores de la cárcel y un equipo de Vélez Málaga de la cofradÃa Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y MarÃa SantÃsima de Gracia y Perdón, que cada año en Semana Santa libera a un preso.  De esta manera, tras recorrer buena parte de las instalaciones junto al monitor deportivo, Andrés Merchán llegamos a una pequeña habitación repleta de archivadores donde dejé mi maleta y la cámara. Nos adentrarnos de nuevo por los pasillos para recoger a los presos que formaban el equipo. El celador nos abrió las puertas del primer módulo "menores de 21 años" y ahà recogimos a tres jugadores, todo ellos ataviados con diverso material deportivo (chándal, botas, espinilleras...) Después de saludarlos noté como me miraban con extrañeza. No podÃa ser menos ya que llevaban una buena temporada sin mantener contacto con alguien del exterior. Tras superar esa sensación momentánea fuimos uno por uno a recoger a los demás integrantes del equipo por los diferentes módulos del correccional.  Tras un primer contacto con ellos, me sentÃa tenso por no poder romper el hielo. Pero en ese instante conocà a Rodolfo, un preso argentino de 59 años, que pronto con la "archiconocida" labia argentina, se preocupó en "darme bola" para que me sintiera más cómodo. Tras una ágil y distendida conversación con Rodolfo los demás integrantes del equipo fueron poco a poco acercándose a mà para hacerme preguntas. Se interesaron por temas sociales, por su paÃs y sobre todo por el fútbol. También querÃan saber en qué consistÃa mi trabajo. Les dije que venÃa a conocerles y a vivir una experiencia nueva junto a ellos, y eso les tranquilizó.  Muchos querÃan discreción en el tratamiento de la información y otros ya se imaginaban ocupando las portadas de los grandes periódicos deportivos del paÃs. Pero lo cierto es que a todos les gustaba mi presencia y la idea de que un medio de comunicación se interesara por ellos dentro de ese infierno. Tras este primer contacto, el monitor abrió las puertas del polideportivo anexo al campo de fútbol, para que en su interior, los presos se fueran sintiendo como verdaderos futbolistas con sus atuendos deportivos. Tras estar toda una semana esperando el ansiado partido, en sus ojos se podÃa apreciar el ansia de querer saltar al terreno de juego y sentirse libres por un rato. Comenzaron rápidamente a corretear por el campo, realizar ejercicios de calentamiento y a disparar a porterÃa, como si fuese la última vez que lo pudieran hacer. Al mismo tiempo apareció el equipo rival que fue recibido amablemente. Durante el calentamiento comenzó a atronar música disco que fue animando aún más a los allà presentes. Al mismo tiempo, un preso, micrófono en mano, hizo de spiker realizando las presentaciones de ambos equipos. Ya sólo faltaba la presencia de las mujeres del centro, que fueron recibidas con entusiasmo por los presos. Tras fotografiar las alineaciones de ambos equipos y realizar la parafernalia propia de los grandes partidos, el árbitro señaló el inicio del partido.  Desde un principio el encuentro no tuvo color. El entusiasmo de los presos desbordó en todo momento a los cofrades, que se vieron superados enérgicamente. La motivación de los presos se reflejó es un resultado de escándalo: un contundente 13-1 al equipo de la cofradÃa. Afortunadamente el partido discurrió con total normalidad sin que ocurriera ningún tipo de altercado. Siempre reinó el buen rollo y ambos equipos disfrutaron de un partido muy entretenido. Al finalizar el encuentro, Andrés Merchán hizo entrega al Hermano mayor de la CofradÃa Nuestro Padre Jesús de la Sentencia de una placa conmemorativa en agradecimiento por el apoyo prestado al centro penitenciario. El partido                                        Reclusos 13 Cofrades de Vélez Málaga 1
El Crack. "Santi" En todo momento demostró que además del capitán es el alma del equipo. El jugador más carismático de la plantilla desbordó en todo momento a los cofrades.
El duro. "Javi" Sin que cometiera ninguna entrada peligrosa, intimidó en todo momento a los cofrades. Su dureza como jugador dio un punto de seguridad a la defensa del equipo.
El Dandi. "Charly" hizo un "hat trick" en apenas 20 minutos. El preso demostró que es uno de los jugadores con más "olfato" goleador del equipo.
¡Valla dÃa! "El portero de los cofrades". Recibió un buen correctivo con un 12+1. Aunque no fue el único culpable del equipo, durante el encuentro sólo se dedicó a sacar balones del fondo de las mallas.
Tras finalizar el encuentro, uno de los mejores jugadores, el centrocampista "Santi" habló de la importancia del fútbol en su vida. "El fútbol es una manera de evadirse y algo imprescindible en el ámbito penitenciario. También es una válvula de escape a tanta ansiedad y nerviosismo". También quiso hablar de su futuro en el mundo del deporte. "Desgraciadamente no me planteo nada por la condena que tengo. Tengo 27 años y llevo aquà ocho años y desgraciadamente el tiempo sigue pasando, los dÃas me van atropellando y yo sigo tirando almanaques. Más que como jugador, me plantearÃa ser entrenador en un futuro (risas). Â
También quiso atenernos el máximo goleador del partido, Charly, quien nos describió el clima de nerviosismo cuando juega el Real Madrid o el Barcelona. "Se vive muy apasionadamente, se respira un ambiente muy caldeado. Por lo general hacemos una porra, o hacemos pequeñas apuestas para jugarnos un café o un cambio de look", aseguró el preso. Â
Otro integrante del equipo, "Pani", habló de lo que piensa hacer cuando cumpla su condena. "Me gustarÃa hacer una peña y disfrutar de este deporte tan extraordinario que hace unir a tantas y tantas personas". También describió lo que representa el fútbol en su vida como preso. "El fútbol hace la fuerza y esa fuerza nos ayuda a desinhibirnos del consumo de la droga y de las cosas malas de la calle", aseguró el recluso. Â
Volvà a encontrarme con Rodolfo, auxiliar deportivo en la cárcel, que quiso hablarnos de la importancia que el fútbol tiene para él. "Con el fútbol los dÃas se me pasan volando. Cuando hay partido la gente se motiva y nos tiramos hablando toda la semana de lo mismo. El fútbol es algo que nos acerca a todos y nos da vida. Yo no se que serÃa de mi y de mucha gente sin el fútbol". También habló de cómo los presos siguen la actualidad deportiva. "Todos los dÃas nos dan el Diario As, además podemos seguir el dÃa a dÃa escuchando la radio o viendo la televisión", aseveró el preso.

Por último querÃa hacer balance final con el monitor de la Cárcel, el cuál quiso hablarnos de sus jugadores. "Pues con ellos he aprendido muchas cosas. Al principio iba con un cierto nerviosismo a trabajar en la cárcel. Mucha gente lo ve como algo peligroso e incluso yo también lo pensaba, pero con el tiempo te vas dando cuenta de que no es asÃ. Cuando estamos entrenando dejamos a un lado los crÃmenes que hayan cometido y los tratamos como deportistas". Por otro nos habló de su obligación pedagógica como monitor deportivo. "Tratamos de recordarles las reglas básicas, pintando las paredes con frases relativas al "fair play" (juego limpio). Por lo general suelen portarse como verdaderos profesionales", argumentó el técnico, actual integrante de la ONG, Cic Batá (Centro de Iniciativas para la Cooperación Batá). Â
Como decÃa Rodolfo el fútbol es algo que nos acerca a todos. El deporte es capaz de rebasar fronteras convirtiéndose en el lenguaje de todos nosotros. AsÃ, el fútbol, pasa de ser un entretenimiento a convertirse en un medio que ayuda a superar barreras personales y sociales. Les ayuda a seguir adelante y a evadirse de los problemas. Muchos lo sienten como una motivación para escapar, aunque sea un solo instante, de un infierno al que nadie les ha invitado. La reinserción de todos ellos se obtiene ayudándoles a sentirse humanos para volver a empezar una nueva vida. |